jueves, 5 de abril de 2012

Amo. Amo sonreír. Amo hablar hasta por los codos, te amo hasta los codos. Amo los buzos enormes, las medias de red y el color rojo. Amo el helado de chocolate con almendras, los libros y la buena música. Amo pensar hasta que me duela la cabeza, amo hacerme la cabeza. Amo los gatos, las cicatrices, los piercings y la lluvia. Amo los gorros, las camisas escocesas y caminar hasta no sentir los pies. Amo hacer sonreír a la gente, no importa si la conozco o no, me gusta hacerlos sonreír, sobretodo si están mal. Amo las carcajadas, el algodón de azúcar y la Coca Cola. Amo las pecas, las pestañas largas y tus ojos. No, eso no. Odio. Odio tus ojos. Odio que te alejes tanto, hasta no poder reconocerte. Odio el queso, la mayonesa y tu manera de destruirme con una sola palabra. Odio el calor, las ojotas y ser impuntual. Odio llorar por cosas (gente) que no vale la pena, odio llorar. Odio el verano, las arañas y tu manera de ser. No, eso definitivamente no. Amo tu manera de ser, amo tus ideas, por más locas que sean. Amo tu timidez, tus zapatillas, tu nariz, tu habilidad para hacerme sonreír. ¿Qué más puedo decir? Te amodio.