domingo, 25 de marzo de 2012

¿Pensaste en rendirte? ¿Pensaste en bajar los brazos, en tirar la toalla? ¿Pensaste en tirar todo a la mierda con el primer insulto, con la primera piedra, con el primer golpe que recibiste? ¿Qué pensabas? ¿Que los sueños se iban a cumplir con sólo desearlos, que bastaba con cerrar los ojos y pedirle un deseo a una estrella fugaz? Ingenua. Sí, lo dije. Ingenua. Un sueño no es sueño sin tropezones, sin caídas. Un sueño conlleva dedicación, esfuerzo, pasión, ganas. No es fácil, nadie dijo que iba a serlo, nadie dijo que iba a realizarse de la noche a la mañana. Pero tendrás tu recompenza, y allí sabrás que todo valía la pena. Las lágrimas, las decepciones, los distanciamientos, las corridas, las malas pasadas, las risas compartidas, todo, absolutamente todo, habrá valido tanto la pena que lo valoras casi más que el sueño mismo.