Donde duele, inspira, ¿no? Creo que eso lo noté hace rato ya, cuando cada decepción llevaba a noches de papeles y lápices, cuando cada sonrisa perdida acababa en lágrimas que escribían por sí solas en el cuaderno. Destapar heridas para plasmarlo todo en papel, para contar tu experiencia, para hacerte escuchar.